jueves, 7 de octubre de 2010

Los Ramírez ¨Una vida de película¨

La historia de la familia Ramírez es casi como de película. El matrimonio Ramírez compuesto por Enrique Ramírez Miguel y María Villalón Verduzco procreó cuatro hijos: Enrique, Marco Antonio, Eduardo Florentino y Jaime. 

El nacimiento de su emporio comenzó en la ciudad de Morelia en los primeros años de la década de los 70. Al señor Ramírez Miguel se le consideraba pionero de la industria cinematográfica, que hasta pocos años de su muerte, era controlada por el gobierno. El 28 de septiembre de 1971 fue fundada Organizaciones Ramírez con la inauguración de Cinema Morelia.

Al morir Enrique Ramírez Miguel Organizaciones Ramírez era líder en el ramo, con 435 salas en México, las empresas del corporativo incluían a Cinemas, Gemelos, Multicinemas, Cinepolis y Multivideos. También se encontraba la organización en la división inmobiliaria con INGRA operando centros comerciales, estacionamientos, locales independientes, terrenos, hoteles, agencias de automóviles, fraccionamientos y un centro de espectáculos.

Sin embargo, Ramírez Miguel no murió de viejito o por enfermedad. El señor Ramírez fue encontrado en su habitación, con más de dos balazos en diferentes partes del cuerpo, por su esposa María Villalón. De acuerdo a las investigaciones, la última persona que convivió con el difunto fue su hijo Eduardo Florentino. Después de peritajes y declaraciones de todas las personas involucradas se acusó formalmente a la esposa y a uno de sus hijos de posibles responsables de la muerte de Ramírez Miguel.

Este hecho fue muy sonado en todo el país a través de los medios de comunicación, afectando la imagen de la Organización Ramírez, que por si fuera poco, tenía que soportar los despuntes, en el negocio cinematográfico, de sus competidores Cinemark y Cinemex, la primera una empresa de capital 100% extranjero y la segunda  de capital mexicano y extranjero.

La película del asesinato extraño terminó por quedarse inconclusa, siendo el tiempo la mejor arma de los acusados formales, María Villalón y Eduardo Florentino Ramírez lograron que los cargos fueran retirados y que el caso se cerrara, además, pusieron una demanda en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, señalando un peritaje mal hecho y una presión violenta de la policía hacia los testigos.

La imagen de la familia Ramírez fue muy afectada, así que se dedicaron a limpiarla  haciendo obras públicas en beneficio a la educación en Michoacán.

La producción de cine mexicano se ha visto afectada por todas estas situaciones. El primer golpe contundente fue cuanto entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, ya que la cinematografía fue catalogada como industria y no como producto cultural. El segundo golpe es en el 2002, cuando se produjo un decreto mediante el cual se establecía que para autorizar la exhibición de películas en el cine, las empresas tenían que pagar $1.00 por cada boleto adquirido en las taquillas. Los Ramírez fueron de los primeritos en salir a protestar contra estas medidas logrando que no se llevaran a cabo.

En el 2003, gracias a los Ramírez se inaugura el Festival de Cine de Morelia, el festival más importante de cine en la actualidad. El papel protagónico de esta familia también se encontraba en el golf, en su Club de golf Tres Marías se lleva a cabo el Corona Championship  de la LPGA, elogiado muchas veces por Lorena Ochoa, la mejor golfista del mundo, mexicana por cierto.

Es importante destacar que políticamente los Ramírez dejaron de llevarse con el PRI a raíz de la polémica muerte de Enrique Ramírez Miguel, siendo acusados dos de sus integrantes por asesinato, esto provocó su simpatía con el PRD y el PAN, por ejemplo Andrés Manuel López Obrador felicitaba a la familia por la apretura de Cinepolis Universidad ya que fomentaba el empleo en la ciudad de México. 

El personaje más importante actualmente es Alejandro Ramírez Magaña, es parte de la tercera generación de los Ramírez, su perfil académico es poco común ya que es experto en desarrollo humano y en competitividad gubernamental. Gracias a él Cinepolis y todas las empresas de la Organización Ramírez siguen adelante, presumiendo su política de reinversión de ganancias del 95%.